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- Peyuca 2015 -

Muchas preguntas sin respuesta

Publicado por astorga-pal activado 8 Abril 2012, 21:36pm

Leemos en el Faro del pasado sábado 10 de marzo un artículo sobre edificios sin uso propiedad del Ayuntamiento, que nos informa de un dato que nadie conocía: el valor catastral de la antigua harinera de La Rosario, sita en la carretera de San Román, adquirida por el anterior alcalde Juan José Alonso Perandones hará ya cerca de año y medio y que asciende, según la citada fuente, a 140.332 euros.

 

El PAL siempre fue contrario a esa operación de compra por considerarla inapropiada para los tiempos que corrían, en los que la crisis que ahora padecemos ya se cernía sobre nosotros con toda su fuerza. Hablábamos entonces de despilfarro, una palabra que se repitió en el caso de la famosa “chatarra” del Melgar que fue el vergonzoso pago por los favores políticos del Sr. Soto y la UPL, así como en el caso de las enormes sumas de dinero arrojadas al pozo sin fondo de la rehabilitación de la Casa Panero.

 

Y éramos contrarios también porque, al igual que el Faro y que toda Astorga, seguimos sin conocer a día de hoy el uso al que se pretendía destinar semejante ruina arquitectónica. Pero Perandones, muy en su clásico papel autosuficiente, tiró contra viento y marea, contra propios y extraños, y consumó la operación.

 

Hasta aquí, todo parece “normal” si tenemos en cuenta los delirios faraónicos del ex alcalde, su peculiar concepción elitista de la cultura y su proverbial alergia a los temas económicos del Ayuntamiento. A fin de cuentas, si faltaba dinero se pedían créditos a la banca y se subían los impuestos a los astorganos y todo arreglado.

 

Pero lo que no es normal, y con esto volvemos al principio, es que por un inmueble en ruinas y de uso incierto de 140.332 euros de valor catastral, el Sr. Perandones llegase a pagar cerca de 725.000 euros (más de 120 MILLONES de las antiguas pesetas) que, además, el Ayuntamiento no tenía. Pero el banco sí, claro. Y el paisano va y pide un crédito de 2.200.000 euros para darse ese capricho y pagar algunas cosas más, eso si, para empezar a amortizarlo cuatro años más tarde, cuando probablemente ya sabía que él no iba a continuar como alcalde. La jugada perfecta, ¿no?

 

viejafabr

 

Ya sabemos todos que una cosa es el valor catastral y otra el valor de mercado, siempre por encima de aquél, pero ¿cómo pudo llegar a pagar una diferencia tan abismal? ¿Cómo se puede justificar eso? Hace año y medio el mercado inmobiliario ya estaba parado y los precios por los suelos. Entonces, ¿qué prisa tenía para cerrar la operación a ese precio? Si la operación se hubiera hecho hoy (suponiendo que hubiera un motivo, que como entonces aún no conoce nadie), ¿se pagaría esa cantidad y sería tan abultada la diferencia entre valores? ¿Esconderá esa operación oscuros intereses nunca confesados?

 

Pero es que aún hay más preguntas sin respuesta. ¿Sabía el “genio” Perandones que con esa compra dejaba a Astorga tres (sí, tres) regalos envenenados? Uno: un crédito brutal a pagar por los astorganos hasta 2022. Dos: el enorme gasto de rehabilitación, o de mantenimiento o incluso de derribo de tamaño edificio en estado de ruina. Tres: la pérdida de impuestos recaudados que supone el paso a propiedad municipal de ese edificio, impuestos que antes pagaba otro dueño. Y todo, ¿para qué? ¿Para destinarlo a qué?

Demasiadas preguntas y ninguna respuesta en una operación de tanto dinero, a nosotros nos huele mal, muy mal.

 

Y huele peor aún cuando hoy, gracias a las “genialidades” del ex alcalde tan rodeadas de misterio, tenemos las arcas municipales en estado de alarma y severas dificultades para cuadrar un presupuesto municipal obligatoriamente austero y con recortes de gasto (y de ingresos) por todos lados. Y lo que nos queda para los próximos años…

 

No queremos ser mal pensados. Ni siquiera queremos pensar en esas preguntas. Lo que queremos y exigimos, el PAL y Astorga entera, son respuestas. Respuestas claras. Luz y taquígrafos. La verdad completa.

 

Y que responda el equipo de gobierno municipal, puesto que tras él aún se adivina la alargada mano y la oscura sombra de Perandones, el máximo responsable que debe serlo no sólo para lo bueno, sino para todo. Y si el equipo de gobierno no sabe nada, que se lo pregunten y se informen y luego nos lo expliquen. Al fin y al cabo, todos ellos se cobijan bajo las mismas siglas políticas que han gobernado la ciudad durante muchos años y deben una explicación a Astorga.

 

 

 Grupo de Concejales del PAL

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